Aventuras laneras·Viajes

Aventuras laneras en Madrid

Ya tengo mi mate listo, el cielo está bien cubierto de nubes, así que no hay mejor plan para hoy que contarles cómo fue el recorrido lanero que hice en Madrid. El siguiente será el de Marsella y el último recorrido será Roma y Napoli. Los voy a dosificar así para que sea una tarea humanamente realizable por alguien que a poco menos de 15 días de regresar de sus vacaciones tiene una lista de pendientes que asusta.

Estuve en Madrid entre el 7 y el 10 de septiembre a primera hora, momento en el que salí para el siguiente destino. No llevé un esquema super estricto de lugares para recorrer, pero me llevé un cuadernito con cinco carillas llenas de sugerencias. ¿Me alcanzaron los días para ver todas? Claro que no, pero siempre es mejor que sobren sugerencias y no que falten, además así ya sabés cuales son los motivos para volver. El día que llegué paseé todo lo que me dieron las piernitas y sin rumbo, pero el 8 me levanté con dos objetivos bien claros. Seguramente los sorprenderé, pero el primero no eran las lanas y los hilos, sino conseguir una entrada para ver al Real Madrid. Un partido en el Santiago Bernabeu era un anhelo de toda la vida, pero mi gusto por el fútbol no es lo que los trajo hasta aquí así que seguimos por el segundo objetivo: lanas!

Los primeros ovillos los encontré por casualidad recorriendo los pisos de El Corte Inglés que está cerquita de la estación Callao, entré preguntando por libros y caer en la tentación de recorrer los pisos fue algo imposible de evitar, y menos mal que lo hice porque sino no me hubiera encontrado con estas preciosuras.

Amé cada ovillo de totora/trapillo que vi, y cada una de las veces que los vi, tanto acá como en los siguientes lugares, me quedé con ganas de traerme algunos para hacer una alfombra hermosa (ya tengo una bastante linda, pero seguro hay algún otro rincón de la casa donde falte otra). Afortunadamente o por desgracia no traje ninguno, y esta dualidad no se debe a que soy bipolar, sino a que si hubiera dado rienda suelta a mi deseo hubiese estado cargando exceso de equipaje desde el día 2 y me hubiera odiado en los siguientes dos aviones que había programado tomar. El angelito moderado de mi conciencia sólo me habilitó a comprar un ovillito de hilo de algodón de color turquesa, una aguja para tejerlo (ya que el paradero de mi valija aún era desconocido, y ahí venían las agujas que me iban a acompañar durante esos días), un set de conectores de cables de agujas circulares, y un cable de un metro y medio para deleite del sweater que me estoy tejiendo para el próximo invierno.

Salí toda contenta de ahí, me crucé a Fnac de enfrente, conseguí lo que estaba buscando y mi siguiente parada en menos de 15 minutos de caminata fue Lanas El gato Negro, una tienda de más de 100 años en la ciudad que, lógicamente, me encantó. Primero porque está exactamente al lado de la Plaza Mayor, pero como eran cerca de las 14 y estaba por cerrar, primero entré a chusmear antes de ir a visitar la plaza.

Las muestras de lanas de la segunda y tercera foto están apenas entras al local. Son buenísimas para sacarse las ganas de sentir la textura con dedos, sobretodo considerando los carteles de “Se ruega no tocar” que hay más adentro en cada uno de los estantes.

Esta foto de la izquierda fue el único plano general que saqué del local, un poco porque hacia el fondo todo es muy estrecho, no había muy buena luz y porque además me invadió un cachito la timidez y no me daba para sacar la cámara y ponerme a sacar fotos abiertameMadrid - Lanas El Gato Negro-5nte (Inserte emoji de monito que se tapa los ojos aquí).

Obviamente vi unos ovillos matizados que me encantaron y que el angelito consumista de mi conciencia me decía “estás segura de dejar pasar ésta oportunidad?”, pero sí, los dejé pasar. Y como estaba muy hiper archi cerquita de la Plaza Mayor, hice dos pasos y chachannn:Madrid - Lanas El Gato Negro-6

Después de pasar brevemente por aquí y dada la hora había dos factores que conjugar: el hecho de que las laneras estaban cerradas porque eran más de las 14 y que había necesidad de alimentarse, así que hubo una pausa hasta que volvieron a abrir los negocios. El siguiente destino fue otra tienda centenaria, Almacén de Pontejos, fundada en 1913, que es mucho más que una lanera bonita. Y lo de bonita lo digo porque entre lo que me gustó del lugar está el frente decorado en madera que mantiene bien vigente la idea de centenaria.

Hay una leyenda urbana que dice “si no se encuentra en Pontejos, no se encuentra en ningún sitio”. Así que imaginen la cantidad de cosas que almacenan. Seguramente las costureras de Velvet y de El tiempo entre costuras íban ahí a abastecerse, no? ;-). Llegué unos minutos antes de la apertura y la gente estaba haciendo fila en la puerta para entrar! Me contaron que los distintos mostradores se especializan en distintos productos y que atienden por orden de llegada, así que de ahí la desesperación por ser el primero, y  no es de extrañar que se peleen si empieza el conflicto del orden de espera. Una curiosidad es que el equipo de atención al público está compuesto en mayoría de hombres. ¿Por qué? casi 100 años atrás cuando se abrió sólo trabajaban hombres. Años después fue atendido por los hijos varones del dueño, y ahí quedó esta tradición a la hora de contratar al personal.

Hay tanto para ver en Almacén de Pontejos que es difícil hacer una foto que refleje todo eso, pero por suerte hay videos que ilustran mucho mejor el lugar que estas tres fotos que saqué, por ejemplo el que pueden ver en este link.

El último sitio de los que está bien cerquita de la zona turística de Madrid por excelencia es Lanas Sixto, que aun no sopló las 100 velitas, pero tampoco anda tan lejos. Esta tienda está en pie desde 1927.

En mi paso por acá mi angelito comprador ganó una de sus mil batallas. Esta lanera fue mi cómplice para comprar el ovillo de Katia Top Rainbow con el que me empecé a tejer un chal que aún está en proceso. Intenté resistirme, incluso cuando le dije a la vendedora que me encantaba pero que no me imaginaba qué me podría tejer. Ahí fue cuando la chica me mostró un chal divino con un punto aún más lindo. En el último acto Madrid - Lanas Sixto-6de resistencia retruqué “si me conseguis las instrucciones de ese chal me llevo el ovillo”…  lo que pasó después es obvio si ya abrieron el link, y si no lo abrieron… también. En la derecha van a ver en primer plano un kit de ovillitos para amigurumiar, pero en el fondo los ovillos en colorido degradé de los que me enamoré. Sólo diré que si alguien está por atravezar el océano en esta dirección se aceptan donaciones ❤

La última, pero no por ello menos interesante, de las tiendas que visité está un poquito alejada de la Puerta del Sol y las super concurridas calles de la zona de la Gran Vía, cosa que estuvo buena porque prefiero caminos sin tanta gente por todos lados. Allí llegué con Vane (AKA: academiacrochet), que me hizo un paseíto previo por el barrio de Chueca y sus mercados. Y una vez que estuvimos ahí Vane me presentó a Lucía (Aka: knittingtheskyline) la que mueve los hilos (que metáfora poco metafórica)- de Teje y punto. Los exhibidores estaban llenos de ovillos que no me hubiera alcanzado un sola valija para traer, sobretodo los Washi, de los que hubiera hecho los bolsos más lindos de cara a nuestro verano austral.

Pero no fue lo único que me hubiera gustado llevar de la tienda de Lucía, también tenía esos bastidores de animalitos que te noquean con su ternura, especialmente los de gatitos ❤ . En ese momento intenté ser sensata, aun tenía mucho viaje por delante y si iba a seguir recorriendo tiendas de este tipo las posibilidades de volver a ver los bastidores eran altas, pero no los  volví a encontrar, así que cada tanto cuando me acuerdo maldigo un poco aquel exceso de sensatez.

No nos quedamos mucho porque Lucía tenía visitas, estaba volviendo del receso de verano y había invitado a todos a darse una vuelta por su espacio para tomar algo y tejer en compañía, así que al ratito seguimos con nuestro recorrido turístico por la ciudad ya que nos esperaban la Plaza Colón y la Puerta de Alcalá.

La noche nos encontró conversando con Vane en una plaza, y nos charlamos todo hasta que nos dimos cuenta que no faltaban mucho para las doce y que había que descansar un poco. Fundamentalmente porque al día siguiente yo tenía un partido de fútbol que ver  ^_^

Espero no haberlos aburrido mucho con la narración, y que hayan apuntado bien cada uno de los nombres para cuando se den el gustito de visitar Madrid. Y si tienen algún dato que pueda ser de utilidad, invito a dejarlo en los comentarios para armar un mapita aún mas completo para quienes planifiquen futuras visitas 🙂

 

PD. En el siguiente link van a encontrar cada una de las mencionadas paradas en Google Maps 🙂

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